Hey, Google
Hey, Google, tenemos que hablar. No me gusta que me preguntes qué me ha parecido el restaurante del que acabo de salir. No me gusta que me mandes un email al mes para decirme cuántos kilómetros he hecho a pie y por diversos medios de transporte. Hey, Google, no me gusta que no entiendas mi pronunciación por mi seseo. Eres glotófobo. No me gusta que guardes todas mis contraseñas, incluso las que ya no recuerdo. No me gusta tener que alzar la voz para que me oigas. Alzar la voz es de gente que no tiene argumentos. Hey, Google, tenemos que hablar. No me siento yo misma, pero me siento más mía que nunca. Perdí el pudor de opinar por si un varón venía a corregirme con ignorancia. Qué lástima. Comprendí que una relación tóxica no es un apego intenso; sino insultar, airear discusiones, dejar y alentar que hablen mal de tu pareja, mentir y ocultar. Hey, Google, qué pena la gente que no sabe el amor, porque quie...